Los datos del último informe de la evaluación internacional PISA no dejan lugar a la indiferencia. Por primera vez, en más de dos décadas, desde que se inició la evaluación de PISA en el año 2000, España registra un descenso simultáneo en lectura, matemáticas y ciencias, alcanzando los peores resultados de la serie histórica.
La brecha con el promedio de la OCDE se amplía y plantea importantes interrogantes sobre la evolución y los desafíos de nuestro sistema educativo. A nivel internacional, apenas 18 países y economías consiguieron superar la media de la OCDE en las tres competencias evaluadas por PISA: ciencias, matemáticas y lectura. Destacan los sistemas educativos de países como Japón, Corea, Singapur, China (en las provincias evaluadas), Irlanda, Inglaterra, Estonia y Suiza.
La situación es especialmente preocupante en el deterioro de la competencia lectora. España alcanza 451 puntos, doce menos que la media de la OCDE-35 (463), tras disminuir 45 puntos desde 2015, de los cuales 23 puntos se han perdido entre 2022 y 2025.
Los resultados de PISA reflejan un preocupante deterioro de las competencias clave. De forma aproximada, el nivel competencial que muestra un alumno medio en PISA 2025 es inferior en un curso y medio al que presentaba un estudiante en PISA 2015, una señal del profundo retroceso experimentado en los aprendizajes esenciales.
Fuente: INEE
Los desafíos educativos no afectan por igual a todo el territorio español. Asturias (471), la Comunidad de Madrid (469) y Castilla y León (466) lideran el rendimiento lector y se sitúan significativamente por encima de la media de la OCDE, mostrando que es posible obtener resultados sobresalientes dentro del propio sistema educativo español, y que existen experiencias que merecen ser analizadas para identificar factores de mejora transferibles al conjunto del sistema.
Un 32 % de estudiantes de 15 años en España no alcanza el nivel 2 de competencia lectora, el umbral que la OCDE considera mínimo para desenvolverse en la sociedad del conocimiento (un 15 % más de alumnado rezagado que en 2015). Esto significa que una parte significativa del alumnado español presenta dificultades para identificar la idea principal de un texto de extensión moderada, para interpretar información y para reflexionar sobre la finalidad y la forma de los textos.
Una parte significativa del alumnado español presenta dificultades para identificar la idea principal de un texto de extensión moderada, para interpretar información y para reflexionar sobre la finalidad
A este hecho hay que añadir que solo un 2 % del alumnado español alcanza los niveles más altos de la comprensión lectora (niveles 5 y 6), aquellos asociados a la capacidad de comprender textos extensos y complejos, manejar conceptos abstractos y distinguir entre hechos y opiniones.
Fuente: PISA, OCDE.
En España, las alumnas siguen mostrando una ventaja clara en comprensión lectora. Su rendimiento supera en 26 puntos al de los alumnos, una diferencia que refleja una tendencia ampliamente observada en los sistemas educativos internacionales. Las menores diferencias corresponden a Comunidad de Madrid (17 puntos), Región de Murcia (18 puntos) y Canarias (22 puntos), y las mayores a Cantabria (37 puntos) y País Vasco (36 puntos).
En nuestro país, la brecha de rendimiento entre el alumnado nativo y el de origen inmigrante se sitúa en 35 puntos, una diferencia significativa, pero menor que la observada tanto en la OCDE (44 puntos) como en la Unión Europea (48 puntos). Las diferencias autonómicas se sitúan entre 20 y 61 puntos.
En España, el alumnado que no ha repetido obtiene, en promedio, 95 puntos más en lectura frente a los 91 puntos del promedio de la OCDE. En Asturias, el alumnado no repetidor supera al repetidor en 104 puntos en lectura; en Andalucía, en 102 puntos.
La OCDE ha tratado de identificar las razones que explican este deterioro de los resultados durante la última década y ha puesto el foco en la comprensión lectora, una competencia clave para el aprendizaje en todas las áreas del currículo. Su análisis apunta a la interacción de múltiples factores educativos, sociales, culturales y económicos que afectan simultáneamente a las oportunidades de aprendizaje del alumnado y que exigen respuestas integrales desde las políticas educativas, los centros escolares y las familias.
En primer lugar, se observa una disminución de la atención, la concentración y la perseverancia ante tareas complejas. Las dificultades para enfrentarse a textos largos y exigentes se han convertido en un elemento determinante del retroceso general, al tiempo que aumenta el número de estudiantes que realizan lecturas rápidas y superficiales y disminuye el esfuerzo sostenido necesario para comprender información compleja.
El alumnado de PISA 2025, nacido aproximadamente en 2009, ha crecido en una época de múltiples transformaciones y se ha desarrollado en entornos dominados por contenidos audiovisuales breves e interacciones digitales fragmentadas, circunstancias que pueden dificultar el desarrollo de una lectura prolongada y reflexiva. No es casual que el alumnado que declara leer libros en papel con mayor frecuencia obtenga, de forma consistente, mejores resultados académicos.
El alumnado que declara leer libros en papel con mayor frecuencia obtiene, de forma consistente, mejores resultados académicos.
A ello se suman los problemas de comportamiento y disciplina. La gestión de la convivencia en las aulas resulta más compleja que en el pasado y las interrupciones son más frecuentes, reduciendo el tiempo efectivo dedicado a la enseñanza y al aprendizaje.
La creciente diversidad del alumnado constituye otro de los retos identificados. La presencia de estudiantes con diferentes lenguas maternas, necesidades educativas específicas y trayectorias migratorias exige respuestas pedagógicas cada vez más personalizadas, lo que incrementa la complejidad de la tarea docente.
Por último, se observa una menor implicación de las familias en el acompañamiento educativo de sus hijos. Las conversaciones en el hogar sobre la vida escolar, la lectura o los hábitos de estudio son hoy menos frecuentes que en décadas anteriores, debilitando un factor que la evidencia identifica como uno de los principales predictores del éxito académico.
En el caso de España, los efectos sociales y económicos derivados de la gran recesión de 2008 continúan dejando huella en muchas familias. La necesidad de una mayor dedicación laboral por parte de los progenitores, junto con las crecientes dificultades para conciliar, pudieran haber reducido el tiempo disponible para el seguimiento educativo, la crianza y el apoyo cotidiano al aprendizaje de sus hijos.
PISA muestra que, en muchos países y economías, existen dificultades crecientes con las tareas que requieren una concentración sostenida, una mayor tendencia a dar respuestas precipitadas, una menor disposición a esforzarse y una disminución de la curiosidad y la perseverancia.
La comparación entre lectores apresurados y lectores precisos y fluidos en PISA 2025 ayuda a entender algunos de los cambios que se están observando en los hábitos lectores de los adolescentes.
| Lectores apresurados | Lectores precisos y fluidos |
Lectura superficial | Lectura profunda |
Escaneo rápido | Comprensión completa |
Atención fragmentada | Atención sostenida |
Respuestas inmediatas | Respuestas fundamentadas |
Mayor riesgo de errores | Mayor precisión |
Dominan tareas simples de búsqueda | Dominan tareas complejas de análisis e interpretación |
Procesan la información de forma fragmentaria | Integran y relacionan información de distintas fuentes |
Se centran en localizar datos concretos | Construyen significados globales y contextualizados |
Mayor vulnerabilidad ante la desinformación | Mayor capacidad de evaluación crítica |
Dificultades para inferir, argumentar o justificar | Capacidad para inferir, argumentar y justificar con evidencias |
Menor persistencia en textos complejos | Perseverancia ante textos extensos y exigentes |
Aprendizaje más inmediato y efímero | Aprendizaje más sólido y duradero |
Fuente: PISA, OCDE.
Los resultados de PISA 2025 sugieren que está creciendo el perfil del alumnado «lector apresurado», habituado a navegar rápidamente por contenidos breves y fragmentados. Sin embargo, las sociedades democráticas requieren lectores precisos y fluidos capaces de comprender en profundidad, relacionar ideas y evaluar críticamente la información.
Fomentar la lectura es vital para nuestra salud democrática. Pero la única lectura sostenible es aquella que protege y respeta la propiedad intelectual. Leer es un derecho, pero también es una responsabilidad. Formar lectores profundos y críticos hoy es fortalecer la democracia del mañana.
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